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SUCESIÓN DE EMPRESA POR FIDEICOMISO

Santiago tiene 63 años, se ha pasado toda su vida trabajando en el negocio familiar (hablando de sus hijos) “A mi edad, y todavía no está resuelto el problema de qué haremos con esta empresa que construí con tanto trabajo”, Pilar, su esposa, le escucha paciente y resignadamente, “el mayor, con su Despacho de Arquitectura en Madrid se gana bien la vida, y no tiene necesidad de asumir ningún riesgo de venir aquí, Rosa, sacó sus oposiciones, de Técnico de la Diputación”.

“Y Fernando, el menor, se ha quedado los negocios paternos, nadie sabe, si por vocación o por necesidad, ya que era un brillante estudiante de derecho, que al ser rechazado en las oposiciones a Notarias, en la primera ocasión que se presentó, se retiró, quedando completamente frustrado y desmoralizado”. Su padre, tuvo que asumirlo e integrarlo en los negocios familiares.

El caso es, que pasados los años, se casó, tuvo dos niños, y sigue igual, ha perdido la ilusión por todo. Gestiona la realidad diaria del negocio, pero sin asumir una visión global del mismo, ni las responsabilidades que como futuro gestor, debería desempeñar.

“El caso, es que experiencia sí que tiene…”, piensa Santiago, ”voy a tener que morirme con las botas y el traje de faena puesto”, su esposa, harta de tanto monólogo, le dice “no me des la lata… y soluciona el problema de una santa vez… si es que puedes”

¿Qué podemos hacer? Se pregunta Santiago. “El problema de nuestro hijo, no es cuestión de edad, sino de compromiso con el negocio, capacidad teórica le sobra, pero le falta ambición y ganas, y los negocios, requieren ese plus añadido de imaginación y aspiraciones de futuro, sin los cuales, la monotonía acaba por apagarlos” todo esto lo dice en voz alta Santiago, una y otra vez.

Pilar, enfadada, nuevamente le recrimina, que se deje de disquisiciones teóricas, y le dice “busquemos una solución o vendamos los negocios”, a lo que Santiago se niega en rotundo.

Antes de vender, se moriría de pena, el problema le inunda e impide dormir por las noches, no dejándole conciliar el sueño.

La cuestión, es la capacidad de gestión por parte del sucesor, la cual se pone en evidencia. Pero ¿qué piensa éste? La respuesta es sencilla: que su padre lo anula, que no le deja espacios para desarrollarse, que no puede tomar iniciativas, y, que por tanto es mejor que las cosas continúen tal como están. Al fin y al cabo está bien pagado, pero es únicamente un administrativo.

Su capacidad de decisión, por unas razones u otras, es muy limitada, la comunicación entre padre e hijo, a nivel empresarial, escasa, y, a nivel familiar, se ha deteriorado por pequeñas fricciones.

El problema es grave en conjunto, y hay que tomar una decisión.

Los padres orientaron hacia diversos estudios, a ambos hijos restantes. Rosa, sí tiene capacidad para gestionar los Hoteles, Restaurantes y Gasolineras, tiene iniciativa, energía, ilusión y buenas ideas, pero reside fuera, y su vida está enfocada en otra dimensión. El otro hijo es arquitecto. A ambos se les orientó por derroteros alternativos.

¿Qué se puede hacer ante tanto desatino a destiempo?

Los hijos de Fernando tienen 17 y 15 años, y los de Rosa 10 y 13, el otro hijo no ha tenido descendencia directa, ya que sus hijos son adoptivos.

• La solución podría pasar, por nombrar una gerencia profesional durante el tiempo necesario hasta que uno de los nietos o bisnietos, pudiera hacerse cargo de los negocios.

• A tal fin, podría constituirse un fideicomiso, que fuera mantenido el tiempo necesario hasta que un sucesor, de entre los nombrados por Santiago, se hiciese cargo de los negocios.

La solución podría ser constituir dos sociedades, una la propietaria de los inmuebles objeto del fideicomiso, en régimen de transparencia fiscal, y una segunda sociedad mercantil que gestionaría las actividades industriales.

Si fiscalmente la reorganización está bien hecha, la misma, sería neutra desde el punto de vista impositivo, hasta que algún nieto retomase el poder de dirección.

¿Qué es un fideicomiso?

Es un contrato por el cual una persona, en este caso Santiago, transmite a otro la propiedad de ciertos bienes, obligándose el que lo recibe, a administrarlos bien y fielmente por cierto tiempo, al cabo del cual, debe entregarlos a la persona indicada en el contrato.

El fideicomiso puede ser establecido mediante contrato privado o testamento.

Con un buen asesoramiento jurídico sobre la materia, ayudará a encontrar viabilidad a la sucesión de empresa, y se podrán encontrar salidas jurídicas, a la totalidad de los problemas planteados.

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